Rolando Ricardone fue uno de los que se mantuvo en el plantel de Boca Unidos que, desde el Argentino B, llegó hoy a la Primera B Nacional, el segundo escalón futbolístico en el país. Y, por supuesto, la alegría se adueñó del capitán, que, tras la dramática definición ante Patronato, dijo sentirse “muy emocionado por poder festejar con toda la familia, con esta gente que siempre nos brindó el apoyo. Me tocó venir desde la vecina orilla y no es fácil ser chaqueño y venir a tratar de triunfar en un club correntino. Creo que hoy, gracias a Dios, cumplimos un sueño, no sólo nosotros sino la institución que tanto hace. Asi que ahora solamente a festejar”.
Al momento de analizar el partido revancha de la final, Ricardone dijo: “Sabíamos que a este equipo le sobra huevo, le sobra orgullo e íbamos a dejar la vida, nos íbamos a matar dentro de la cancha como lo hicimos y creo que hoy (por ayer), la verdad, era inmerecido si Boca Unidos no ganaba. Hubo un sólo equipo en la cancha, los metimos en un arco, creamos innumerables situaciones de gol y, bueno, el fútbol es así; pero, en la suerte de los penales, Dios y la Virgen estuvieron con nosotros”.
También el popular “Gordo” recordó que, antes de lograr este segundo ascenso, todo “era impensado” porque “cuando vine me tocó jugar en la Liga (Correntina), lo cual no me olvido. Y la verdad es que siento un orgullo tremendo. En Boca Unidos estoy como en mi casa y, de ser por mí, me quedaría a vivir acá”.
Por último, Ricardone tenía algo atragantado al momento de hablar del marco espectacular que acompañó al equipo de la ribera, tiró: “Por ahí la gente habla de que Mandiyú es el más grande... Mandiyú las pelotas (sic). Boca Unidos llenó la cancha y quedó gente afuera. Entonces, la verdad es que Boca Unidos demostró ser el más grande de Corrientes y que ellos, por supuesto, sigan jugando en la categoría de más abajo; nosotros vamos para arriba”.
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